aprender continuamente del AGRO, esa es mi idea, aki y en todo el mundo se practica este grandioso arte. entre todos podemos hacer un mejor conocer del AGRO y entre todos podemos aprender de una forma libre, altruista y valorada por nuestros futuros predecesores-hijos. En la forma mas limpia practiquemos hoy, sera lo que en el mañana alimentara al niño de hoy.
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miércoles, 10 de junio de 2020
NOPAL EFECTIVA E INNOVADORA ALTERNATIVA
El cultivo de nopal sin duda representa una importante opción para la
producción de forraje en el semiárido mexicano dada su mayor adaptación y
generación de biomasa a un menor costo, por lo que evidentemente este
sistema se proyecta como una efectiva estrategia de evolución para el
sector ganadero de la región, la cual se debe de promover ya que impacta
de buena forma en el aspecto social, ecológico y económico.
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miércoles, 5 de febrero de 2020
sistemas agrosilvopastoreos
una alternativa climatica inteligente para la ganaderia
Bibliografía
CEPAL, FAO, IICA (2017).Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe 2017-2018. “Capítulo 2.3 Ganadería,”. –San José, C.R: IICA. http://repositorio.iica.int/bitstream/11324/6143/1/BVE17109365e.pdf
Ginya Truitt Nakata, Margaret Zeigler (2015). La próxima despensa global: Cómo América Latina puede alimentar al mundo: un llamado a la acciónpara afrontardesafíos y generar soluciones. Monografía. Washington D.C.: BID.
https://publications.iadb.org/bitstream/.../EL_IDB_Food%20Security_Spanish.pdf
M.A. Musalem Santiago (2002) Sistemas Agrosilvopastoriles: una alternativa para el desarrollo rural sustentable para el trópico mexicano.Revista Chapingo: Serie ciencias forestales y del ambiente. Julio-diciembre, año/vol 8, número 002. México: Universidad Autónoma Chapingo. http://www.redgatro.org.mx/assets/rn6.pdf
Carlos Ruiz-silvera, Héctor Fabio Messa y Jhony Salaverría.(s.f.). Guía para el desarrollo de sistemas sostenibles de la producción agropecuaria. Fundación Empresas Polar. Z. Calle, E. Murgueitio and J. Chará (2012)Integrating forestry, sustainable cattle-ranching and landscape restoration.Unasylva 239, Vol. 63, 2012/1 Solorio, Javier (2015). Información clave para la promoción de la ganadería sustentable en la Península de Yucatán: los sistemas silvopastoriles como alternativa económica y ambientalmente viable. México: Alianza México REDD+ / The Nature Conservancy. González Padilla, Everardo, José Luis Dávalos Flores (coord.) (2015) Libro técnico: Estado del arte sobre investigación e innovación tecnológica en ganadería bovina tropical.Redgatro y CONACYT. http://www.uco.es/zootecniaygestion/img/pictorex/11_11_43_Libro_Arte_Ganad_DP_Mexico.pdf
Schoeneberger, Michele M., Gary Bentrup, and Toral Patel-Weynand (Editors)(2017). Agroforestry: Enhancing Resiliency in U.S. Agricultural Landscapes Under Changing Conditions.Gen. Tech. Report WO-96. November 2017. U.S.Washington, DC.Department of Agriculture Forest Service.
Murgueitio R., Enrique; Chará O., Julián; Barahona R., Rolando; Cuartas C., César; Naranjo R., Juan. Los sistemas silvopastoriles intensivos (sspi), herramienta de mitigación y adaptación al cambio climático. Tropical and Subtropical Agroecosystems, vol. 17, núm. 3, 2014. Universidad Autónoma de Yucatán Mérida, Yucatán, México.Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y las Metas de Aich https://www.cbd.int/doc/strategic-plan/2011-2020/Aichi-Targets-ES.pdf
FAO.Ganadería y deforestación. Políticas Pecuarias 03.www.fao.org/3/a-a0262s.pdfLouman, Bastiaan, et al. (2015) Climate Smart Territories (CST) : an integrated approach to food security, ecosystem services, and climate change in rural areas. Chapter 6. CATIE.http://repositorio.bibliotecaorton.catie.ac.cr/handle/11554/8308?show=fullCATIE (2015) Plan Estratégico 2013-2020 http://repositorio.bibliotecaorton.catie.ac.cr/handle/11554/7088
Marinidou, Eleni; Guillermo Jiménez Ferrer (2010) PAQUETE TECNOLÓGICO Sistemas silvopastoriles: Uso de árboles en potreros de Chiapas.México: CONAFOR y el Colegio de la Frontera Sur. Llanderal Ocampo, Tangaxuhan (s.f.).Sistemas Silvopastoriles.México: SAGARPA, COLPOS. http://www.sagarpa.mx/desarrolloRural/Documents/fichasaapt/Sistemas%20silvopastoriles.pdf
SEMARNAT, CONABIO, CONAFOR y CONANP (2017). Visión Nacional de Manejo Integrado del Paisaje y Conectividad. México.Sophie Ávila-Foucat (2017). “Desafíos del sector primario y políticas públicas sustentables,” Economía Informa402, enero-febrero. MéxicoUNAM.
Bibliografía
CEPAL, FAO, IICA (2017).Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe 2017-2018. “Capítulo 2.3 Ganadería,”. –San José, C.R: IICA. http://repositorio.iica.int/bitstream/11324/6143/1/BVE17109365e.pdf
Ginya Truitt Nakata, Margaret Zeigler (2015). La próxima despensa global: Cómo América Latina puede alimentar al mundo: un llamado a la acciónpara afrontardesafíos y generar soluciones. Monografía. Washington D.C.: BID.
https://publications.iadb.org/bitstream/.../EL_IDB_Food%20Security_Spanish.pdf
M.A. Musalem Santiago (2002) Sistemas Agrosilvopastoriles: una alternativa para el desarrollo rural sustentable para el trópico mexicano.Revista Chapingo: Serie ciencias forestales y del ambiente. Julio-diciembre, año/vol 8, número 002. México: Universidad Autónoma Chapingo. http://www.redgatro.org.mx/assets/rn6.pdf
Carlos Ruiz-silvera, Héctor Fabio Messa y Jhony Salaverría.(s.f.). Guía para el desarrollo de sistemas sostenibles de la producción agropecuaria. Fundación Empresas Polar. Z. Calle, E. Murgueitio and J. Chará (2012)Integrating forestry, sustainable cattle-ranching and landscape restoration.Unasylva 239, Vol. 63, 2012/1 Solorio, Javier (2015). Información clave para la promoción de la ganadería sustentable en la Península de Yucatán: los sistemas silvopastoriles como alternativa económica y ambientalmente viable. México: Alianza México REDD+ / The Nature Conservancy. González Padilla, Everardo, José Luis Dávalos Flores (coord.) (2015) Libro técnico: Estado del arte sobre investigación e innovación tecnológica en ganadería bovina tropical.Redgatro y CONACYT. http://www.uco.es/zootecniaygestion/img/pictorex/11_11_43_Libro_Arte_Ganad_DP_Mexico.pdf
Schoeneberger, Michele M., Gary Bentrup, and Toral Patel-Weynand (Editors)(2017). Agroforestry: Enhancing Resiliency in U.S. Agricultural Landscapes Under Changing Conditions.Gen. Tech. Report WO-96. November 2017. U.S.Washington, DC.Department of Agriculture Forest Service.
Murgueitio R., Enrique; Chará O., Julián; Barahona R., Rolando; Cuartas C., César; Naranjo R., Juan. Los sistemas silvopastoriles intensivos (sspi), herramienta de mitigación y adaptación al cambio climático. Tropical and Subtropical Agroecosystems, vol. 17, núm. 3, 2014. Universidad Autónoma de Yucatán Mérida, Yucatán, México.Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 y las Metas de Aich https://www.cbd.int/doc/strategic-plan/2011-2020/Aichi-Targets-ES.pdf
FAO.Ganadería y deforestación. Políticas Pecuarias 03.www.fao.org/3/a-a0262s.pdfLouman, Bastiaan, et al. (2015) Climate Smart Territories (CST) : an integrated approach to food security, ecosystem services, and climate change in rural areas. Chapter 6. CATIE.http://repositorio.bibliotecaorton.catie.ac.cr/handle/11554/8308?show=fullCATIE (2015) Plan Estratégico 2013-2020 http://repositorio.bibliotecaorton.catie.ac.cr/handle/11554/7088
Marinidou, Eleni; Guillermo Jiménez Ferrer (2010) PAQUETE TECNOLÓGICO Sistemas silvopastoriles: Uso de árboles en potreros de Chiapas.México: CONAFOR y el Colegio de la Frontera Sur. Llanderal Ocampo, Tangaxuhan (s.f.).Sistemas Silvopastoriles.México: SAGARPA, COLPOS. http://www.sagarpa.mx/desarrolloRural/Documents/fichasaapt/Sistemas%20silvopastoriles.pdf
SEMARNAT, CONABIO, CONAFOR y CONANP (2017). Visión Nacional de Manejo Integrado del Paisaje y Conectividad. México.Sophie Ávila-Foucat (2017). “Desafíos del sector primario y políticas públicas sustentables,” Economía Informa402, enero-febrero. MéxicoUNAM.
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jueves, 8 de noviembre de 2018
El criollo lechero tropical (CLT) en el contexto de la ganadería mexicana
Publicado el: 31/10/2011
Autor/es:
Julio Vilaboa
(Food Security Center (FSC), Universidad de Hohenheim, Alemania),
Natalie Keating (United States Peace Corps), Reyna Elisa Bautista, Pablo
Díaz y Ponciano Pérez (Colegio de Postgraduados, Campus Veracruz),
Olman Quiros (Universidad Nacional de Costa Rica)
Resumen
La expresión criollo representa a
bovinos nacidos en América que descendían de padres europeos. En México,
la CONABIO reconoce dos razas como nativas mientras que la FAO integra
tres más, entre las que destaca el Criollo Lechero Tropical (CLT). Esta
raza, caracterizada por su capacidad de soportar estrés al calor,
resistencia a parásitos y producción a bajo costo, se introdujo a
México en la década de los 60´s y su conservación ha estado a cargo de
asociaciones, universidades y centros de investigación. El inventario
del CLT apenas representa el 0.005% del inventario bovino nacional y se
desconoce su aportación en el volumen de producción lechera nacional;
sin embargo, la conservación y desarrollo de este recurso genético es de
importancia como proceso productivo alterno en hatos bovinos del
trópico mexicano. La finalidad de esta revisión de literatura es mostrar
una analogía del Criollo Lechero Tropical en la ganadería lechera
mexicana.
Palabras clave: AMCROLET, producción, razas, recurso genético, leche.
Introducción
En México, a partir de algunas décadas se consideró de importancia la conservación y rescate de los recursos genéticos nativos como parte de un proceso productivo alternativo de largo plazo (Sierra, 1998). El país cuenta con 45 razas bovinas, de las cuales 26 son europeas, 7 cebuinas y 12 sintéticas como resultado de cruzamientos entre éstas (FAO-SAGARPA, 2002). Por una parte, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) reconoce los bovinos Chinampo y Frijolillo como razas originarias de México mientras que el Sistema de Información sobre la Diversidad de los Animales Domésticos (DAD-IS) de la FAO (1997), reporta como razas nativas mexicanas a la Boran (cebú), Chinampo o del Desierto de Baja California (criollo), Lechero Centroamericano o Criollo Lechero Tropical (CLT), Frijolillo (criollo) y Santa Gertrudis (5/8 Shorthorn, 3/8 Brahman) (FAO, 1997). Según el Informe sobre la Situación de los Recursos Genéticos Pecuarios (RGP) de México, estas razas se conforman y desarrollan en hatos pequeños, en sistemas de producción familiar mediante el pastoreo extensivo; dicho informe menciona que la raza CLT está localmente adaptada pero es poco utilizada y su población presenta una tendencia descendente; en cuanto al grado de caracterización, el CLT cuenta con estudios descriptivos, evaluaciones de sus cruzas y bases de datos de registros genealógicos pero no presenta indicadores que midan el grado de utilización (FAO-SAGARPA, 2002). La finalidad de esta revisión de literatura es mostrar una semblanza del Criollo Lechero Tropical en la ganadería lechera mexicana.
Panorama de la ganadería lechera en México
En México, la producción láctea (9.1 millones de L) se destina para la leche fluida (39%), yogurt (15%), leche en polvo (14%), queso (12%), crema (4%) y otros derivados (16%); ocupa el tercer lugar en la industria de alimentos (INEGI, 2002). El inventario bovino supera los 31 millones de cabezas de los cuales más de 2 millones 300 mil bovinos se enfocan a la producción de leche (INEGI, 2007; SIAP-SAGARPA, 2005). La industria aporta el 25% de la leche que se produce y consume en el país (SIAP-SAGARPA, 2005), mientras que en otros países latinoamericanos como Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia representan entre el 30% y 60% (FAO, 2002). A nivel mundial, México, ocupa el 13avo lugar en la producción de leche (0.17 %) por debajo de Alemania (23%), Francia (21%), Reino Unido (12%), Holanda (9%) e Italia (9%) (SIAP-SAGARPA, 2005).
En el territorio nacional (196 millones ha) hay tres regiones ganaderas definidas como la región Árida-Semiárida (43%), Templada (29%) y la del Trópico Húmedo y Seco (28%). La región Árida-Semiárida tiene el 20 % del hato nacional, la Templada el 16 % y Trópico (Húmedo-Seco) el 64% de la población bovina nacional (Gallardo et al., 2010). Dentro de estas regiones se han identificado cuatro sistemas de producción, el especializado (17%), semi-especializado (15%), doble propósito (60%) y de traspatio (8%) (Pérez et al., 2003). En los sistemas especializado y semi-especializado se utilizan razas Holstein, Suizo y Jersey con un tamaño promedio de hato entre 300 a 400 hembras adultas para el especializado y entre 180 a 200 vacas para el semi-especializado; en los sistemas doble propósito y de traspatio se utilizan cruzas de las razas Suizo, Holstein y Simmental con Cebú con un hato promedio de 30 a 40 hembras adultas para el doble propósito y de 8 a 10 para el sistema de traspatio (SIAP-SAGARPA, 2005). La utilización de la raza Criollo Lechero Tropical (CLT) en la ganadería lechera es escasa; su inventario representa el 0.005% del inventario bovino nacional y el 0.05% en comparación con el estado que cuenta con mayor número de bovinos (Veracruz, 3´681,925 bovinos), además que no se tienen estadísticas de su aportación a la producción nacional. Tanto la CLT como las demás razas criollas mexicanas, se manejan a través de Asociaciones de Criadores de Ganado de Registro, los cuales son los encargados de llevar el control genealógico y emitir los certificados de pureza correspondientes a cada raza (SIAP-SAGARPA, 2005; FAO-SAGARPA, 2002).
Aunque la ganadería lechera se desarrolla en todo el país (Tabla 1), la mayor producción (56%) se concentra en los estados de Jalisco (18%), Durango (10%), Coahuila (10%), Chihuahua (8%) y Guanajuato (7%) ubicados en las regiones Árida-Semiárida y Templada, con sistemas intensivos y semi-intensivos; el resto de los estados aporta el 44% de la producción nacional (SIAP-SAGARPA, 2005). Los sistemas especializado y semi-especializado presentan altos costos de producción (Santellano et al., 2011) ; mientras que el doble propósito, caracterizado por el ordeño manual, es de importancia no por su eficiencia productiva sino por el hato que representa (Izaguirre et al., 2007). En este sentido, independientemente de las razas y sistema utilizado, la producción de leche ha sido insuficiente para satisfacer la demanda nacional por lo que cada vez se tienen que importar mayores volúmenes, convirtiendo a México en el principal importador de leche descremada en polvo (SIAP-SAGARPA, 2005; Santellano et al., 2011).
En el trópico se desarrolla el 80% del sistema doble propósito (DP) y se concentra en las costas del Golfo de México y del Pacifico (Espinosa et al., 2000 y Magaña et al., 2005). En el DP se utilizan cruzas Bos taurus x Bos indicus en diferentes proporciones de cruza. Esta ganadería se caracteriza por bajos índices productivos y reproductivos que inician desde la fase de crianza con destetes de becerros a los 8 ó 10 meses de edad (156 kg peso en promedio), producción láctea por lactancia de 815 L (Díaz et al., 2001); edad a la pubertad de 30 meses en promedio; edad al primer parto de 42 a 48 meses, periodo entre partos superior a 540 días y tasas de parición de entre 45 a 55% (Villa, 1994; Vite et al, 2007). El DP no busca alcanzar altas tasas de producción de leche por vaca por día sino optimizar el uso de los recursos forrajeros disponibles, al igual que requiere menor inversión de capital y nivel tecnológico, esto en comparación con los sistemas especializado y semi-especializado (Urdaneta et al., 2004; Magaña et al., 2005; Vilaboa et al., 2009).
El Criollo Lechero Tropical (CLT)
El primer ganado bovino que llegó a América fue traído por Cristóbal Colón en 1493 y desembarcó en la isla de Santo Domingo; dos décadas más tarde entró a Centroamérica (Puerto Rico, Jamaica y Cuba). Su introducción a México, procedente de las Antillas entre los años 1521 y 1543, fue por Tampico, Península de Yucatán y Veracruz (Rouse, 1977; Beteta, 1997). El término criollo se refiere a bovinos nacidos en América que descienden de padres europeos. Estos grupos genéticos, cuya finalidad principal no era la crianza y producción (Mariante y Fernández-Baca, 1998), se adaptaron evolutivamente bajo condiciones típicas de estrés. Así el medio ambiente, el recurso genético y la interacción entre ambos contribuyó a la conformación de bovinos con potencial de producción de alimentos (Pariacote, 2000). Su propagación se debió, entre otros factores, a la abundancia de recursos naturales libre de enfermedades y la baja necesidad de insumos para la producción (López, 1987); sin embargo, según Messina (1990), los primeros ejemplares se adquirieron con la finalidad de romper esquemas establecidos en cuanto al uso de razas más que el objetivo de incrementar la producción.
La raza Criollo Lechero Tropical (CLT) descendió de bovinos traídos durante la conquista y su distribución y desarrollo se estableció en las tierras bajas de la vertiente del Golfo de México (Rosendo y Becerril, 2002). Su desarrollo inicia en la década de los 60´s con la importación de 18 vacas de Nicaragua, 2 toros de Costa Rica y semen de 13 toros de Centroamérica. El hato inicial se estableció en Tamaulipas en un rancho propiedad de la Asociación Mexicana de Producción Animal (AMPA). En 1991, el hato núcleo se trasladó a Veracruz; en 1999, se inseminó un lote de vacas doble propósito (DP) para producir la primera generación de vaquillas F1 y posteriormente, en el año 2000, dicho hato, conformado por 57 vacas adultas, 12 becerras y 5 toretes se estableció en el predio Tepetates, propiedad del Colegio de Postgraduados, Campus Veracruz (Díaz, 2005; Hernández et al., 2007). Actualmente, los núcleos de ganado CLT en México son manejados por la Asociación Mexicana de Criadores de Ganado Romosinuano y Lechero Tropical (AMCROLET) (FAO-SAGARPA, 2002), asociación que se enfoca al respaldo y declaración de las genealogías, expedición de certificados individuales, comparación de valores genéticos entre hatos, mejoramiento genético de la raza y control de registros e inventarios. La AMCROLET ha establecido hatos experimentales o comerciales en el norte y centro de la Costa del Golfo de México (Tamaulipas y Veracruz, principalmente); al 2010, dicha organización contaba con un inventario de 1,657 bovinos registrados ante dicha Asociación y 88 socios (activos y no activos) no obstante se sabe de la existencia de hatos y productores no registrados (AMCROLET, 1998; 2010).
Según Primo (1992) y AMCROLET (1998, 2005), las características para incorporar bovinos en la raza CLT (nivel de fundación) son pelo corto (menos de 1 cm) escaso y brillante, piel gruesa y pigmentada, arrugas alrededor de los ojos, cuello y frente; canal del parto muy amplio, inserción de la cola descarnada, alta, borla de la cola con muy escaso pelo; manto bayo o rojo con o sin cabos negros, los overos sólo se admiten a nivel de 3/4 de pureza. El peso a 1º, 2º, 3º y 4º parto en hembras debe ser 360, 375, 425 y 450 kg respectivamente y en toros adultos de 500 a 750 kg. Esta raza presenta una producción media de leche en una ordeña de 1,110 a 1,180 kg en 305 días con apoyo del becerro; una lactancia de 318 días y 100 días entre el parto y la concepción; la edad al primer parto es de 1,222 días y el intervalo entre un parto y otro de 455 días (Díaz et al., 2005). Dentro de las bondades que se le atribuyen al CLT se considera su fertilidad, habilidad materna y capacidad productiva con requerimiento de pocos insumos (Pariacote, 2000).
¿Qué se sabe y qué falta sobre el CLT?: algunas investigaciones
Sobre el CLT se han realizado estudios para determinar su selección y mejoramiento genético (Magofke, 1964; Álvarez, 1972; Deaton, 1979); comportamiento productivo y reproductivo (Ríos, 1962; Medallo, et al., 1997; Valle y Moura, 1986; Rosendo y Becerril, 2002; Díaz et al., 2005; Martínez et al., 2006), respuesta a factores ambientales (calor) (Hernández, et al., 2007); resistencia a ectoparásitos (González et al., 2009), características de la leche y sus derivados (Estrella et al., 2004; Guerrero et al., 2004; Díaz et al., 2005) así como su comparación con otras razas lecheras o DP (Ponce y Bell, 1986; Casas y Tewolde, 2001; Cervantes et al., 2006; Martínez et al., 2006); sin embargo, se carece de estudios sobre aspectos de importancia tecnológica y socioeconómica ya que se desconocen los componentes tecnológicos utilizados en los ranchos con bovinos CLT; las características socioeconómicas de los productores que utilizan que esta raza y la percepción éstos respecto a la incursión o no-incursión de este tipo de ganado en sus hatos. Ya desde los 90´s se plateaban tres tópicos sobre este tema; el primero en relación de demostrar la viabilidad y factibilidad socioeconómica del CLT; el segundo, respecto a su capacidad productora de leche en comparación con otras razas especializadas o DP; y por último, la relación costo-beneficio en cuanto a su utilización (Messina, 1990). Además, otro factor importante a considerar es la invariable tendencia, probablemente por falta de información y divulgación sobre el CLT, de los productores en utilizar razas y/o cruzas orientadas a la producción de leche y/o carne en busca de acrecentar los niveles de producción (Pariacote, 2000).
Esfuerzos de Conservación
En Centro (Costa Rica, México, República Dominicana) y Sud América (Venezuela, Colombia) mediante asociaciones de productores, universidades y centros de investigación se ha trató de conservar y desarrollar la raza CLT con el establecimiento de hatos experimentales, demostrativos y productivos (De Alba, 2007). Los hatos experimentales establecidos inicialmente en Maracay, Venezuela y Turrialba, Costa Rica, perdieron su importancia (Vilaboa et al., 2011) sin embargo éstos poseen información concreta sobre esta raza; además que éste último (Turrialba) en su momento , proporcionó semen para la creación de dos nuevos hatos en México y República Dominicana, respectivamente. En Nicaragua, Doña Socorro vda. De Reyna y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria manejan y divulgan dicha raza; en República Dominicana el Centro de Investigación y Mejoramiento de la Producción Animal; en Costa Rica el Ministerio de Agricultura y Ganadería y en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza en Turrialba, Costa Rica, en Venezuela, en Hato Criollo Limonero-MAC y en México a través de la AMCROLET, quien también cuenta con información sobre parámetros productivos y reproductivos (Primo, 1992). Para el 2010, esta Asociación (AMCROLET), contaba con un inventario aproximado de 1,675 bovinos, donde el 3% correspondía al hato referencia macho y hembras; 2 % hato fundación machos, 47% hato fundación hembras; 10% hato nacencia machos y 34% hato nacencia hembras; mientras que el número de socios es de 88 (en promedio 19 bovinos por productor), de los cuales 68% se consideran como activos y 32% como no-activos, además que existen otros hatos de CLT y productores no registrados (AMCROLET, 2010).
En general, las asociaciones, universidades y centros de investigación relacionadas con el CLT cuentan con objetivos comunes como identificar y establecer parámetros productivos y reproductivos; incentivar la participación de los productores en el uso de esta raza y desarrollar hatos de prueba para su distribución y utilización de pequeña a gran escala (De Alba, 2007); además de la caracterización morfológica, fenotípica, genotípica y productiva así como el manejo de la variación genética (Sierra, 1998; Segura y Montes, 2001).
A nivel gubernamental, en México, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGARPA), a través de su Dirección General de Ganadería (DGG) y en coordinación con la Confederación Nacional Ganadera (CNG), por conducto de sus Asociaciones de Criadores de Ganado han conjuntado esfuerzos para la conservación y desarrollo de los recursos genéticos pecuarios del país; para ello, se creó el Programa Nacional de los Recursos Genéticos Pecuarios, implementado por el Consejo Nacional de los Recursos Genético Pecuarios, A.C. (CONARGEN) el cual está conformado por Gobierno (federal y estatales), Asociaciones de Criadores de Ganado de Registro e Instituciones de Educación Superior e Investigación.
Palabras clave: AMCROLET, producción, razas, recurso genético, leche.
Introducción
En México, a partir de algunas décadas se consideró de importancia la conservación y rescate de los recursos genéticos nativos como parte de un proceso productivo alternativo de largo plazo (Sierra, 1998). El país cuenta con 45 razas bovinas, de las cuales 26 son europeas, 7 cebuinas y 12 sintéticas como resultado de cruzamientos entre éstas (FAO-SAGARPA, 2002). Por una parte, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) reconoce los bovinos Chinampo y Frijolillo como razas originarias de México mientras que el Sistema de Información sobre la Diversidad de los Animales Domésticos (DAD-IS) de la FAO (1997), reporta como razas nativas mexicanas a la Boran (cebú), Chinampo o del Desierto de Baja California (criollo), Lechero Centroamericano o Criollo Lechero Tropical (CLT), Frijolillo (criollo) y Santa Gertrudis (5/8 Shorthorn, 3/8 Brahman) (FAO, 1997). Según el Informe sobre la Situación de los Recursos Genéticos Pecuarios (RGP) de México, estas razas se conforman y desarrollan en hatos pequeños, en sistemas de producción familiar mediante el pastoreo extensivo; dicho informe menciona que la raza CLT está localmente adaptada pero es poco utilizada y su población presenta una tendencia descendente; en cuanto al grado de caracterización, el CLT cuenta con estudios descriptivos, evaluaciones de sus cruzas y bases de datos de registros genealógicos pero no presenta indicadores que midan el grado de utilización (FAO-SAGARPA, 2002). La finalidad de esta revisión de literatura es mostrar una semblanza del Criollo Lechero Tropical en la ganadería lechera mexicana.
Panorama de la ganadería lechera en México
En México, la producción láctea (9.1 millones de L) se destina para la leche fluida (39%), yogurt (15%), leche en polvo (14%), queso (12%), crema (4%) y otros derivados (16%); ocupa el tercer lugar en la industria de alimentos (INEGI, 2002). El inventario bovino supera los 31 millones de cabezas de los cuales más de 2 millones 300 mil bovinos se enfocan a la producción de leche (INEGI, 2007; SIAP-SAGARPA, 2005). La industria aporta el 25% de la leche que se produce y consume en el país (SIAP-SAGARPA, 2005), mientras que en otros países latinoamericanos como Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia representan entre el 30% y 60% (FAO, 2002). A nivel mundial, México, ocupa el 13avo lugar en la producción de leche (0.17 %) por debajo de Alemania (23%), Francia (21%), Reino Unido (12%), Holanda (9%) e Italia (9%) (SIAP-SAGARPA, 2005).
En el territorio nacional (196 millones ha) hay tres regiones ganaderas definidas como la región Árida-Semiárida (43%), Templada (29%) y la del Trópico Húmedo y Seco (28%). La región Árida-Semiárida tiene el 20 % del hato nacional, la Templada el 16 % y Trópico (Húmedo-Seco) el 64% de la población bovina nacional (Gallardo et al., 2010). Dentro de estas regiones se han identificado cuatro sistemas de producción, el especializado (17%), semi-especializado (15%), doble propósito (60%) y de traspatio (8%) (Pérez et al., 2003). En los sistemas especializado y semi-especializado se utilizan razas Holstein, Suizo y Jersey con un tamaño promedio de hato entre 300 a 400 hembras adultas para el especializado y entre 180 a 200 vacas para el semi-especializado; en los sistemas doble propósito y de traspatio se utilizan cruzas de las razas Suizo, Holstein y Simmental con Cebú con un hato promedio de 30 a 40 hembras adultas para el doble propósito y de 8 a 10 para el sistema de traspatio (SIAP-SAGARPA, 2005). La utilización de la raza Criollo Lechero Tropical (CLT) en la ganadería lechera es escasa; su inventario representa el 0.005% del inventario bovino nacional y el 0.05% en comparación con el estado que cuenta con mayor número de bovinos (Veracruz, 3´681,925 bovinos), además que no se tienen estadísticas de su aportación a la producción nacional. Tanto la CLT como las demás razas criollas mexicanas, se manejan a través de Asociaciones de Criadores de Ganado de Registro, los cuales son los encargados de llevar el control genealógico y emitir los certificados de pureza correspondientes a cada raza (SIAP-SAGARPA, 2005; FAO-SAGARPA, 2002).
Aunque la ganadería lechera se desarrolla en todo el país (Tabla 1), la mayor producción (56%) se concentra en los estados de Jalisco (18%), Durango (10%), Coahuila (10%), Chihuahua (8%) y Guanajuato (7%) ubicados en las regiones Árida-Semiárida y Templada, con sistemas intensivos y semi-intensivos; el resto de los estados aporta el 44% de la producción nacional (SIAP-SAGARPA, 2005). Los sistemas especializado y semi-especializado presentan altos costos de producción (Santellano et al., 2011) ; mientras que el doble propósito, caracterizado por el ordeño manual, es de importancia no por su eficiencia productiva sino por el hato que representa (Izaguirre et al., 2007). En este sentido, independientemente de las razas y sistema utilizado, la producción de leche ha sido insuficiente para satisfacer la demanda nacional por lo que cada vez se tienen que importar mayores volúmenes, convirtiendo a México en el principal importador de leche descremada en polvo (SIAP-SAGARPA, 2005; Santellano et al., 2011).
En el trópico se desarrolla el 80% del sistema doble propósito (DP) y se concentra en las costas del Golfo de México y del Pacifico (Espinosa et al., 2000 y Magaña et al., 2005). En el DP se utilizan cruzas Bos taurus x Bos indicus en diferentes proporciones de cruza. Esta ganadería se caracteriza por bajos índices productivos y reproductivos que inician desde la fase de crianza con destetes de becerros a los 8 ó 10 meses de edad (156 kg peso en promedio), producción láctea por lactancia de 815 L (Díaz et al., 2001); edad a la pubertad de 30 meses en promedio; edad al primer parto de 42 a 48 meses, periodo entre partos superior a 540 días y tasas de parición de entre 45 a 55% (Villa, 1994; Vite et al, 2007). El DP no busca alcanzar altas tasas de producción de leche por vaca por día sino optimizar el uso de los recursos forrajeros disponibles, al igual que requiere menor inversión de capital y nivel tecnológico, esto en comparación con los sistemas especializado y semi-especializado (Urdaneta et al., 2004; Magaña et al., 2005; Vilaboa et al., 2009).
El Criollo Lechero Tropical (CLT)
El primer ganado bovino que llegó a América fue traído por Cristóbal Colón en 1493 y desembarcó en la isla de Santo Domingo; dos décadas más tarde entró a Centroamérica (Puerto Rico, Jamaica y Cuba). Su introducción a México, procedente de las Antillas entre los años 1521 y 1543, fue por Tampico, Península de Yucatán y Veracruz (Rouse, 1977; Beteta, 1997). El término criollo se refiere a bovinos nacidos en América que descienden de padres europeos. Estos grupos genéticos, cuya finalidad principal no era la crianza y producción (Mariante y Fernández-Baca, 1998), se adaptaron evolutivamente bajo condiciones típicas de estrés. Así el medio ambiente, el recurso genético y la interacción entre ambos contribuyó a la conformación de bovinos con potencial de producción de alimentos (Pariacote, 2000). Su propagación se debió, entre otros factores, a la abundancia de recursos naturales libre de enfermedades y la baja necesidad de insumos para la producción (López, 1987); sin embargo, según Messina (1990), los primeros ejemplares se adquirieron con la finalidad de romper esquemas establecidos en cuanto al uso de razas más que el objetivo de incrementar la producción.
La raza Criollo Lechero Tropical (CLT) descendió de bovinos traídos durante la conquista y su distribución y desarrollo se estableció en las tierras bajas de la vertiente del Golfo de México (Rosendo y Becerril, 2002). Su desarrollo inicia en la década de los 60´s con la importación de 18 vacas de Nicaragua, 2 toros de Costa Rica y semen de 13 toros de Centroamérica. El hato inicial se estableció en Tamaulipas en un rancho propiedad de la Asociación Mexicana de Producción Animal (AMPA). En 1991, el hato núcleo se trasladó a Veracruz; en 1999, se inseminó un lote de vacas doble propósito (DP) para producir la primera generación de vaquillas F1 y posteriormente, en el año 2000, dicho hato, conformado por 57 vacas adultas, 12 becerras y 5 toretes se estableció en el predio Tepetates, propiedad del Colegio de Postgraduados, Campus Veracruz (Díaz, 2005; Hernández et al., 2007). Actualmente, los núcleos de ganado CLT en México son manejados por la Asociación Mexicana de Criadores de Ganado Romosinuano y Lechero Tropical (AMCROLET) (FAO-SAGARPA, 2002), asociación que se enfoca al respaldo y declaración de las genealogías, expedición de certificados individuales, comparación de valores genéticos entre hatos, mejoramiento genético de la raza y control de registros e inventarios. La AMCROLET ha establecido hatos experimentales o comerciales en el norte y centro de la Costa del Golfo de México (Tamaulipas y Veracruz, principalmente); al 2010, dicha organización contaba con un inventario de 1,657 bovinos registrados ante dicha Asociación y 88 socios (activos y no activos) no obstante se sabe de la existencia de hatos y productores no registrados (AMCROLET, 1998; 2010).
Según Primo (1992) y AMCROLET (1998, 2005), las características para incorporar bovinos en la raza CLT (nivel de fundación) son pelo corto (menos de 1 cm) escaso y brillante, piel gruesa y pigmentada, arrugas alrededor de los ojos, cuello y frente; canal del parto muy amplio, inserción de la cola descarnada, alta, borla de la cola con muy escaso pelo; manto bayo o rojo con o sin cabos negros, los overos sólo se admiten a nivel de 3/4 de pureza. El peso a 1º, 2º, 3º y 4º parto en hembras debe ser 360, 375, 425 y 450 kg respectivamente y en toros adultos de 500 a 750 kg. Esta raza presenta una producción media de leche en una ordeña de 1,110 a 1,180 kg en 305 días con apoyo del becerro; una lactancia de 318 días y 100 días entre el parto y la concepción; la edad al primer parto es de 1,222 días y el intervalo entre un parto y otro de 455 días (Díaz et al., 2005). Dentro de las bondades que se le atribuyen al CLT se considera su fertilidad, habilidad materna y capacidad productiva con requerimiento de pocos insumos (Pariacote, 2000).
¿Qué se sabe y qué falta sobre el CLT?: algunas investigaciones
Sobre el CLT se han realizado estudios para determinar su selección y mejoramiento genético (Magofke, 1964; Álvarez, 1972; Deaton, 1979); comportamiento productivo y reproductivo (Ríos, 1962; Medallo, et al., 1997; Valle y Moura, 1986; Rosendo y Becerril, 2002; Díaz et al., 2005; Martínez et al., 2006), respuesta a factores ambientales (calor) (Hernández, et al., 2007); resistencia a ectoparásitos (González et al., 2009), características de la leche y sus derivados (Estrella et al., 2004; Guerrero et al., 2004; Díaz et al., 2005) así como su comparación con otras razas lecheras o DP (Ponce y Bell, 1986; Casas y Tewolde, 2001; Cervantes et al., 2006; Martínez et al., 2006); sin embargo, se carece de estudios sobre aspectos de importancia tecnológica y socioeconómica ya que se desconocen los componentes tecnológicos utilizados en los ranchos con bovinos CLT; las características socioeconómicas de los productores que utilizan que esta raza y la percepción éstos respecto a la incursión o no-incursión de este tipo de ganado en sus hatos. Ya desde los 90´s se plateaban tres tópicos sobre este tema; el primero en relación de demostrar la viabilidad y factibilidad socioeconómica del CLT; el segundo, respecto a su capacidad productora de leche en comparación con otras razas especializadas o DP; y por último, la relación costo-beneficio en cuanto a su utilización (Messina, 1990). Además, otro factor importante a considerar es la invariable tendencia, probablemente por falta de información y divulgación sobre el CLT, de los productores en utilizar razas y/o cruzas orientadas a la producción de leche y/o carne en busca de acrecentar los niveles de producción (Pariacote, 2000).
Esfuerzos de Conservación
En Centro (Costa Rica, México, República Dominicana) y Sud América (Venezuela, Colombia) mediante asociaciones de productores, universidades y centros de investigación se ha trató de conservar y desarrollar la raza CLT con el establecimiento de hatos experimentales, demostrativos y productivos (De Alba, 2007). Los hatos experimentales establecidos inicialmente en Maracay, Venezuela y Turrialba, Costa Rica, perdieron su importancia (Vilaboa et al., 2011) sin embargo éstos poseen información concreta sobre esta raza; además que éste último (Turrialba) en su momento , proporcionó semen para la creación de dos nuevos hatos en México y República Dominicana, respectivamente. En Nicaragua, Doña Socorro vda. De Reyna y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria manejan y divulgan dicha raza; en República Dominicana el Centro de Investigación y Mejoramiento de la Producción Animal; en Costa Rica el Ministerio de Agricultura y Ganadería y en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza en Turrialba, Costa Rica, en Venezuela, en Hato Criollo Limonero-MAC y en México a través de la AMCROLET, quien también cuenta con información sobre parámetros productivos y reproductivos (Primo, 1992). Para el 2010, esta Asociación (AMCROLET), contaba con un inventario aproximado de 1,675 bovinos, donde el 3% correspondía al hato referencia macho y hembras; 2 % hato fundación machos, 47% hato fundación hembras; 10% hato nacencia machos y 34% hato nacencia hembras; mientras que el número de socios es de 88 (en promedio 19 bovinos por productor), de los cuales 68% se consideran como activos y 32% como no-activos, además que existen otros hatos de CLT y productores no registrados (AMCROLET, 2010).
En general, las asociaciones, universidades y centros de investigación relacionadas con el CLT cuentan con objetivos comunes como identificar y establecer parámetros productivos y reproductivos; incentivar la participación de los productores en el uso de esta raza y desarrollar hatos de prueba para su distribución y utilización de pequeña a gran escala (De Alba, 2007); además de la caracterización morfológica, fenotípica, genotípica y productiva así como el manejo de la variación genética (Sierra, 1998; Segura y Montes, 2001).
A nivel gubernamental, en México, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGARPA), a través de su Dirección General de Ganadería (DGG) y en coordinación con la Confederación Nacional Ganadera (CNG), por conducto de sus Asociaciones de Criadores de Ganado han conjuntado esfuerzos para la conservación y desarrollo de los recursos genéticos pecuarios del país; para ello, se creó el Programa Nacional de los Recursos Genéticos Pecuarios, implementado por el Consejo Nacional de los Recursos Genético Pecuarios, A.C. (CONARGEN) el cual está conformado por Gobierno (federal y estatales), Asociaciones de Criadores de Ganado de Registro e Instituciones de Educación Superior e Investigación.
Conclusión
El Criollo Lechero Tropical (CLT) es una raza reconocida por FAO como originaria de México. Diversas investigaciones han demostrado que esta raza se caracteriza por su rusticidad y adaptación al trópico, resistencia a ecto y endo parásitos y capacidad productiva a bajo costo. Sin embargo, se carece de estudios sobre los componentes tecnológicos que ocupan los ranchos ganaderos y las características socioeconómicas de los productores que utilizan esta raza; además de la percepción de los ganaderos sobre su factibilidad o no de introducción en los hatos. A pesar que el inventario, ganado registrado en AMCROLET, no es de importancia a nivel nacional y que se desconoce su aportación en el volumen de producción lechera; el CLT es importante como medio de conservación de uno de los recursos genéticos pecuarios de México y como proceso productivo alterno en la ganadería tropical.
Literatura citada
Álvarez, J., O. Deaton y H. Muñoz.
1977. Veinticinco años de selección en un hato lechero del trópico
húmedo. ALPA, VI Reunión, La Habana, Cuba. Tomo 1:28(Resumen).El Criollo Lechero Tropical (CLT) es una raza reconocida por FAO como originaria de México. Diversas investigaciones han demostrado que esta raza se caracteriza por su rusticidad y adaptación al trópico, resistencia a ecto y endo parásitos y capacidad productiva a bajo costo. Sin embargo, se carece de estudios sobre los componentes tecnológicos que ocupan los ranchos ganaderos y las características socioeconómicas de los productores que utilizan esta raza; además de la percepción de los ganaderos sobre su factibilidad o no de introducción en los hatos. A pesar que el inventario, ganado registrado en AMCROLET, no es de importancia a nivel nacional y que se desconoce su aportación en el volumen de producción lechera; el CLT es importante como medio de conservación de uno de los recursos genéticos pecuarios de México y como proceso productivo alterno en la ganadería tropical.
Literatura citada
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domingo, 7 de octubre de 2018
la importancia del ganado criollo de nuestras regiones
El ganado criollo Casanare y su entorno productivo
Publicado el: 24/8/2006
Autor/es:
Arcesio Salamanca Carreño. Zootecnista
Los primeros vacunos que formaron el ganado Casanare llegaron a los llanos de Colombia procedentes de Venezuela. Según la historia, los ganados traídos por Colón (1493) fueron desembarcados en la isla de Santo Domingo (La Española) de donde posteriormente fueron distribuidos hacia Venezuela por diferentes conquistadores. Después se extendieron por los llanos del sur de Venezuela (Cojedes, Barinas) en diversas épocas y en manos de colonos pasaron hacia los llanos de Colombia. (Pinzón, 1991).
Dentro
de las razas que llegaron a América podrían estar la Blanca Cacereña,
la Colorada Extremeña, la Cardena y Berrenda en negro, la Salinera y
Berrenda en colorado; las razas Andaluza retinta, rubia y negra. Por esa
variedad de colores y por su parecido fenotípico con otras razas
criollas de zonas tropicales y subtropicales (Argentina, Bolivia,
Paraguay y Uruguay), esta raza parece ser el descendiente más directo de
los ganados traídos por los españoles. (Hernández, 1983).Su hábitat de desarrollo ha sido principalmente las sabanas inundables de los departamentos de Arauca y Casanare donde se ha explotado para carne en forma extractiva y extensiva tradicional. En estas regiones ha permanecido aislado la mayoría del tiempo, lo que le ha permitido una adaptación cercana a 500 años, como resultado de una selección natural por más de 130 generaciones, aproximadamente. Poco a poco fue desarrollando sus propias características para vivir casi sin ningún cuidado especial en estos ambientes hostiles, difíciles y lejos de los centros de consumo. Hoy en día continúa reproduciéndose en forma extensiva en pasturas naturales de baja disponibilidad forrajera pero de adecuada calidad nutritiva, sobreviviendo en condiciones de extrema sequía e inundaciones, sin ningún tipo de manejo técnico y sanitario, ni suplementación mineral. Estas características ambientales produjeron un animal de temperamento nervioso y tamaño pequeño. (Hernández, et. al 1996; Salamanca, 1995).
En la región inundable de Arauca y Casanare es imposible producir con razas especializadas en carne o leche. Tal vez las tres únicas excepciones son el Cebú, el Sanmartinero y el Casanare. (Hernández, 1983) Este último se constituye en el recurso genético más apropiado para estos ecosistemas ya que es un germoplasma que ha desarrollado las característica necesarias y adecuadas para vivir y producir allí. De las siete razas criollas que existen en el país, la que menos se ha tenido en cuenta para su conservación y estudio, es la raza Casanare. Su mejoramiento ha consistido en reemplazarla por el Cebú o por otras razas importadas, las cuales, aunque ofrezcan una dotación genética para una alta producción el ambiente impide la expresión de características como sobrevivencia y fertilidad. (Salamanca, 1995)
Finalmente, considerando que es la única raza que no ha sido uniformada por color o cuernos; su perfecta adaptación a una extensa zona inhóspita; su estado de aislamiento en que ha permanecido, su variabilidad genética puede estar casi intacta, lo cual le confiere un gran valor y su respuesta a la selección puede ser mayor. (Hernández, 1983).
En el presente documento se hace una descripción superficial del entorno actual de la raza criolla Casanare, las sugerencias de los ganaderos para evitar su desaparición, con el fin de que el gobierno regional y nacional preste mayor atención y elabore un plan de mejoramiento para su rescate y conservación.
2. Características Zootécnicas
Como todas las razas criollas adaptadas, el Ganado Casanare es rústico, longevo, resistente al parasitismo interno y externo y en general soporta todas las inadecuadas prácticas de manejo impuesta por los llaneros. (Salamanca, 1995)
La raza Casanare se puede describir como de tipo más o menos longilíneo, concavilíneo, porte mediano, cuerpo algo angosto, poco profundo, talla mediana (1.20 – 1.40 mt.) en adultos. ES ágil, vivaz e instintivo (Pinzón, 1993). En la década de los 50, en un hato de propiedad del señor Luis Medrano, a las orillas del río Lipo (en Arauca) existían unos 15.000 animales criollos que parecían animales de lidia, de color encerado, encogotados (cuello bien formado) y cuerpo largo. Estas afirmaciones son valederas, ya que Ospina, 1952, afirma que el ganado llanero proviene posiblemente de las razas españolas Andaluza y Extremeña, representada por los toros de lidia. (Salamanca, 1995).
En relación al color, existe gran variedad en esta raza. Los colores más comunes son el lebruno (bajo claro), el hosco, color araguato (colorados, amarillo quemado), encerado (negro – blanco), negros, oruga (pintado de negro y blanco), turupial pintado (colorado y blanco), barcinos, barroso (amarillo rayado). El color de la piel generalmente es amarillo y el color careto es muy común. (Cárdenas, 1984; Salamanca, 1995).
Hernandez, 1983, afirma que “el ganado Casanare no se ha considerado como raza debido a la gran variedad de pelajes que presenta; pero esto puede ser un error, ya que el ganado Casanare parece tener un valor genético muy grande y que su policromía debe ser su característica distintiva, como lo es para otro criollo, es el caso del Texas Longhorn”. El mismo autor, 1981, sostiene que el “ganado Casanare debe permanecer con su polimorfismo o variedad de colores, ya que una uniformación de color puede traer su empobrecimiento genético en características de importancia económica. El concepto de que las razas deben ser uniformes en color, es bastante rebatible desde el punto de vista genético y de producción animal”.
La raza Casanare en su mayoría tiene cuernos, los cuales son delgados, nacidos lateralmente y dirigidos hacia arriba. (Salamanca, 1995). El cuello generalmente, es corto y rígido, su piel es elástica y suelta. Posee un cuerpo sólido bastante equilibrado, con el dorso fuerte. Sus miembros son bien aplomados, terminados en pezuñas, firmes, resistentes y oscuras. Los testículos son medianamente desarrollados, escroto forrado de piel suave, delgada y de pigmentación rosada. Poseen ojos medianos y su mirada muy atenta. La ubre es pequeña con pezones bien plantados y su coloración es de tonalidad clara. La borla no sobrepasa el corvejón. (Cárdenas, 1984; Hernández, 1983; Ospina, 1952; Pinzón, 1993).
La mucosa nasal es negra, característica de posible manifestación de alta fertilidad, como se ha estudiado en el Sanmartinero y en el criollo Argentino. (Huertas, 1981, citado por Cárdenas, 1984).
3. Distribución actual y Localización del Ganado Criollo Casanare
En la tabla 1 se observa el inventario actual de la raza criolla Casanare, en los departamentos de Arauca y Casanare respectivamente. El número de fincas por municipio fue de 16 para Arauca, 13 en Cravo Norte, 1 en Puerto Rondón y 5 en Paz de Ariporo. En el municipio de Paz de Ariporo (Casanare), los núcleos de criollo Casanare se localizan en las riberas de los caños Las Guamas y La Hermosa. En Arauca los núcleos se ubican en las veredas El Corozo, Caño El Medio, Los Médanos y El Porvenir.
Tabla 1. Inventario de la raza criolla Casanare en cuatro municipios de los departamentos de Arauca y Casanare

Fuente: Salamanca, 19951 Nº. De Hectáreas donde está ubicado el ganado criollo Casanare.
2 Datos suministrados por el Comité de Ganaderos Municipal, 1999.
Los números entre paréntesis corresponden a la población ganadera reportada en el Censo y Caracterización productiva del ganado criollo colombiano, 1999.
La disminución del inventario del ganado criollo en relación a datos obtenidos con tres años de diferencia es ampliamente notoria, con un 50.9% promedio para el total de población. La mayor disminución se observa en Puerto Rondón (62.4%), seguido por Arauca (59.2%), no obstante, que en el último estudio se reportaron, 7 fincas en Arauca y 12 en Cravo Norte, conservándose la misma finca en Puerto Rondón.
El marcado decremento del criollo Casanare se debe principalmente a la absorción del criollo por Cebú, puesto que el 100% de los productores utilizan el apareamiento de toro cebú por vaca criolla, en razón a que los comercializadores exigen animales de tipo cebuino para cebarlos en el piedemonte araucano o en departamento de Santander. Caso contrario sucede en Cravo Norte, donde 53.8% utiliza el cruzamiento de toro criollo por vaca criolla, pues las condiciones ambientales hacen casi imposible la supervivencia de animales cebuinos. Sin embargo, no existe un plan de mejoramiento animal, presentándose consanguinidad debido a falta de prácticas de manejo en el aspecto reproductivo, ya que los toros permanecen hasta 8 años como sementales en un rebaño. Es así como se presenta el “toro chifle” o “toro mala clase “, que es un animal pequeño con retraso en su crecimiento, causado posiblemente por un alto grado de consanguinidad perdiendo adaptación a este medio desfavorable.

Bovino Criollo Casanare con alto grado de absorcipo por el Cebu
La densidad de pastoreo para el ganado criollo es de 3.8 hectáreas por animal, mientras que para la población ganadera total de los tres municipios, la densidad es de 5.2 hectáreas/animal. Esto se traduciría en un mejor aprovechamiento de los recursos disponibles, obteniendo niveles de producción aceptables para regiones de escasa fertilidad del suelo y de difícil acceso en épocas de lluvias.
Los ganaderos afirman que “el ganado criollo come menos pasto que el “pringado” (criollo mestizo) y que el cebú, y donde pastorea un animal cebú, pueden pastorear tres animales criollos “. (Salamanca, 1995).
Los planes sanitarios son casi inexistentes, tan sólo el 53.3% vacunan contra Fiebre Aftosa y lo hacen como requisito del ICA, para los animales que sacan para la ceba o exportan hacia Venezuela. No existen pastos mejorados y el total de productores utilizan sal blanca (sal común). El 3.3% han recibido Asesoría Técnica por lo cual se nota la escasa presencia de profesionales y de entidades gubernamentales quienes tienen en el olvido a los criadores de criollo Casanare por el hecho de considerarla como “improductiva” sin tener en cuenta el medio ambiente desfavorable donde habitan y producen estos animales, o sea, no conocen la importancia de la reproducción del Hato y sólo se presta atención al animal blanco, gordo y con giba.

En terrenos casi desérticos en época de verano (Diciembre a Abril) la única raza que pude sobrevivir a estas condiciones es la criolla Casanare
Geográficamente, la raza criolla se localiza en la región de sabana inundable, con una extensión de 37.300 hectáreas (tabla 1) y en una topografía totalmente plana. Su sistema de producción se desarrolla en condiciones climáticas muy variadas que van desde un intenso verano (noviembre – abril) para terminar con un fuerte invierno en lo restante del año.
Su principal fuente alimenticia son las pajas nativas de buena calidad pero de poca disponibilidad forrajera en verano, entre las que sobresalen la Lambedora (Leersia hexandra), Carretera (Parateria sp), Paja de Agua (Panicum Laxum), Aeschynomene sp, entre otras. (Vargas,et . al, 1998; Salamanca, 1995).
Como toda raza, el ganado criollo Casanare tiene desventajas que son percibidas muy vagamente por los productores. (tabla 2 y 3).
Tabla 2. Opinión de los productores sobre las desventajas del ganado criollo Casanare.

Tabla 3. Opinión de los productores sobre las ventajas del ganado criollo Casanare.

Fuente: Salamanca, 1995
La poca comercialización (62.5%) se debe al extranjerismo y al “miserabilismo” como tratan los compradores a la raza Casanare. Estos comercializadores sin conocimientos técnicos exigen animales de tipo cebuino que según ellos, tienen rendimiento en canal muy superiores. Así, los productores adquieren reproductores de tipo Bos indicus (Cebú) de alto valor comercial en las diferentes ferias, pero que al ser llevados a estas explotaciones no soportan las condiciones adversas del clima. El bajo rendimiento del Casanare (15.6) se explica por el hecho de que el ganadero solo visualiza el animal gordo pero no valora la fertilidad y la sobrevivencia de su hato. Si observamos las ventajas como son resistencia y adaptación al medio (26.7%), la gustocidad de la carne (17.8%), su mansedumbre (17.8%) y su carácter lechero(13.3%) el ganado criollo Casanare podría tener un mejor comportamiento que el ganado “pringado” o cruce de bajo mestizaje de cebú por criollo.
4. Características productivas del ganado criollo Casanare.
Es difícil encontrar datos de productividad de raza Casanare, ya que en ninguna explotación se llevan registros técnicos y además, es la raza que no se ha tenido en cuenta para su estudio y conservación. Sin embargo, una vaca Casanare, sin ninguna clase de manejo y alimentándose de pajas nativas puede producir entre 750 a 1080 litros de leche durante 180 – 270 días, produciendo un ternero cada 365 días. (Datos de campo, el autor). Los toros son muy activos sexualmente y las vacas poseen buenas habilidades maternas expresada no en gran producción de leche, sino, en capacidad para reproducirse y mantener vivo al ternero hasta el destete. (Hernández, 1983).
En un experimento sobre producción de carne utilizando 130 novillos criollos (100 Casanare y 30 Sanmartinero) en pasturas de gramínea natural (Leersia Hexandra), Puntero (Hyparrhenia ruffa) y Gordura (Melinis minutiflora) en dos grupos de 65 animales, uno testigo y otro implantado con 20 mg de Benzoato de Estradiol y 200 mg de progesterona, obtuvieron los resultados que se muestran en la tabla 4, donde se observa un aumento diario de 476 y 375 gr respectivamente.
Tabla 4. Comportamiento productivo de un lote de 130 novillos criollos (100 casanares y 30 sanmartineros), en sabana nativa con y sin implante hormonal, durante 168 días de pastoreo.

Fuente: GONZALEZ Y FRAZEN, 1966.
A nivel de matadero se realizó un estudio en 48 hembras de raza Casanare donde se obtuvieron rendimientos en canal de 51.19%. Tal como lo afirma Cárdenas, 1982, estos rendimientos son aceptables para un ganado prácticamente en abandono y donde las ganancias se adquieren sin ningún tipo de manejo ni inversión. Los datos se observan en la tabla 5.
Tabla 5. Parámetros productivos de 48 hembras Casanare obtenidos a nivel de Matadero.

Fuente: CÁRDENAS, 1982
En el piedemonte araucano (municipio de Tame) se analizaron los pesos de 275 machos mestizos (cebú x criollo Casanare) cebados durante los años 1995 y 1996. El sistema de pastoreo fue rotacional en potreros de Brachiaria decumbes con una carga de 1.44 animales/hectárea. Los animales ingresaron al período de ceba con una edad promedio de 36 meses y se realizaban controles de peso cada 60 días. Se suministraba sal mineralizada a voluntad mezclada con 10% de Azufre. Se obtuvieron pesos finales en Tame y en Bogotá para conocer cuál era la pérdida de peso por animal.
Los resultados se muestran en la tabla 6.
Tabla 6. Pesos promedios iniciales y finales y ganancias diarias de peso de 10 lotes de toros mestizos Cebú x Casanare en el Piedemonte araucano.

FUENTE: SALAMANCA, 1997
E.P = Eficiencia de Producción
Los pesos promedio son similares a los reportados por otros autores en animales Sanmartinero x cebú. Gómez, 1999 reporta pesos al final de la ceba y presacrificio de 538 y 490 Kg., con mermas de 48Kg. ; mientras que Hernández, et al, 1999, muestra pesos al sacrificio de 448.1 Kg, y un rendimiento económico de un 5% mayor del cebú criollo con respecto al cebú. Otros trabajos afirman que el Cebú apenas aventaja al criollo – cebú en un 1% en rendimiento en canal caliente, aunque el cruzado tiene menor porcentaje de huesos (0.3%), mayor porcentaje de carne comestible (1.8%) y menor porcentaje de Sebo (1.5%) (Gómez, et al, 1984). Martínez, 1999, citando a otros autores dice que bajo planes bien orientados de cruzamiento entre cebú y criollo se puede incrementar el peso al destete por vaca expuesta a toro en el hato hasta un 27% o más y que más de la mitad de la ventaja se debe al uso de madres cruzadas F1. De igual forma, en cruces sistemáticos de criollo con cebú se logran incrementos productivos en el hato del 24% sin necesidad de aumentar los costos de producción (Hernández, 1981).
Conclusiones
En la región inundable de los departamentos de Arauca y Casanare, el ganado criollo Casanare se explota para carne en forma extractiva y extensiva tradicional, cuya principal actividad es la cría y el levante con un manejo “sui géneris” : No se vacuna, no se vermifuga, sus fuentes de alimentación son las pajas nativas y el suministro de sal blanca se hace en forma esporádica.
Entre los factores que han contribuido a la escasa eficiencia productiva de los hatos de ganado Casanare, se puede citar: la carencia de registros para obtener parámetros técnicos; los limitados conocimientos con relación a los genotipos adecuados para la producción en regiones inhóspitas; la excesiva extensión de las explotaciones; ausencia de entidades de fomento para el sector ganadero; y escasos estudios de mercadeo y comercialización.
El cruce predominante es el de toro cebú por vaca criolla sin planificación técnica ni selección. Este sistema ha quebrantado el valor genético del ganado criollo Casanare, tratándolo los ganaderos “de improductivo” por la desadaptación que se está presentando debido a la consanguinidad y absorción por parte del cebú. A esto se suma la estrategia de los compradores de ganado, quienes exigen animales con giba y de color blanco, obligando a los productores a adquirir toros en ferias comerciales de alto valor económico, pero de escaso valor biológico y falta de adaptación a la región inundable. Esto ha producido una baja en la productividad y en la disminución del inventario ganadero.
En la actualidad se hace indispensable la puesta en marcha de un programa de conservación y mejoramiento de la raza, ya que por su adaptación, su carácter lechero y la gustosidad de la carne se constituye en una alternativa para la producción ganadera de la Orinoquia inundable. Esta raza debería ser la base para una ganadería tropical y sostenible de moderada producción en los llanos de Arauca y Casanare, aprovechando el vigor híbrido que se produce en apareamientos sistemáticos con el cebú.
Se debe prestar más atención para la conservación de este recurso genético bovino, ya que por muchos años ha sido el sustento de la mayoría de familias que viven lejos de los centros de consumo. En otros países se ha mostrado gran interés por los recursos autóctonos, principalmente porque valoran la adaptación a ambientes desfavorables. Tal es el caso de Venezuela con el criollo Limonero; Costa Rica con el criollo Lechero Centroamericano; Estados Unidos con el criollo de Cuernos Largos; Brasil con el Caracú, entre otros. (FAO, 1981).
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Conferencia presentada en el Seminario Censo y Caracterización de los Sistemas de Producción del ganado Criollo y Colombiano. Bogotá, Septiembre 23 de 1999.
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