jueves, 20 de febrero de 2014

Agricultor chileno le ganó un juicio a Monsanto

Importante antecedente para Latinoamérica: Agricultor chileno le ganó un juicio a Monsanto

20/02/14
Un productor chileno demandó a Monsanto y ganó el juicio luego de haber perdido todo lo que tenía tras trabajar con maíz transgénico. José Pizarro fue parte de un experimento que la multinacional llevó adelante con 12 agricultores más entre 2009 y 2010. "Sólo quiero que otros campesinos no tengan que pasar por lo que yo viví. Yo nunca más voy a sembrar transgénicos”, asegura Pizzarro.
José Pizarro Montoya, 38 años, es un agricultor y ex productor de transgénicos en la temporada 2009-2010 en Melipilla (Chile). Es el primer chileno (y quizá el único latinoamericano) que le ha ganado una demanda a Monsanto/ANASAC por incumplimiento de contrato. Además, intentó revelar su caso en el seminario sobre transgénicos organizado en Casa Piedra el 22 de enero de 2014 por el cuestionado ministro de Agricultura Luis Mayol.
Allí panelistas internacionales y nacionales predicaban las bondades de los cultivos genéticamente modificados. Pizarro sólo quería intervenir para decir que no le recomendaba a ningún campesino trabajar para Monsanto cultivando transgénicos de exportación, porque podía terminar arruinado igual que él, además de dañar la tierra. En Chile hay aproximadamente 30.000 hectáreas de semilleros de maíz, soja y raps transgénicos de exportación, comercializados por las transnacionales Monsanto, Pioneer y socios chilenos agrupados en ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas.
En septiembre de 2013, María Elena Rozas coordinadora de la Red de Acción en Plaguicidas RAP-Chile y Lucía Sepúlveda conocieron la experiencia de Pizarro y pudieron observar de primera fuente los resultados de las malas prácticas ambientales y comerciales de Monsanto/ANASAC en Chile. “El agricultor no sabía exactamente qué sembraba, no tenía idea de qué era una semilla transgénica; en el contrato figura un nombre de fantasía: maíz Mon49. En el cultivo tenía que usar obligadamente y en forma intensiva, más de diez plaguicidas dañinos para la salud y el ambiente. El contrato que firmó lo obligaba a recurrir sólo a la Cámara de Comercio, no podía querellarse en tribunales. El nos explicó que muchos productores también han tenido problemas con Monsanto, pero no acuden a la Cámara porque es muy caro”, señaló María Elena Rozas.
La sentencia favorable a Pizarro en el juicio de rol 1385-11 caratulado como Agrícola Pizarro Ltda. con Agrícola Nacional S.A.C, fue dictada por el juez árbitro de la Cámara de Comercio, Francisco Gazmuri Schleyer. La Corte de Apelaciones de Santiago la confirmó en septiembre de 2013, rechazando el recurso de casación y queja presentado por la empresa. Pero durante los cuatro meses posteriores la demandada se negó a cumplir el fallo. Por esa razón el agricultor no dio a conocer previamente su caso. Sólo a fines de diciembre de 2013, Pizarro recibió los 37 millones de pesos que la Cámara le ordenó pagar al afectado, sin embargo esa suma no alcanza a cubrir los daños ocasionados. Los documentos del SAG de Declaración de Semilleros OVM incorporados en la demanda, identifican la solicitud de certificación como de ANASAC Chile (Monsanto) y fueron cuestionados por Pizarro, que acusa complicidad con la empresa.
En el proceso fue decisivo el peritaje del INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria), elaborado por el ingeniero agrónomo Gabriel Saavedra del Real sobre lo ocurrido. También fue determinante la comparecencia de Levi Manzur, académico de la Universidad Católica de Valparaíso y destacado genetista de Los Andes, cuyas conclusiones fueron en el mismo sentido de la denuncia del demandante.
Pizarro perdió su casa, su máquina fumigadora, un tractor, y su camioneta. Lo abandonó su pareja y quedó a brazos cruzados. Debía 90 millones de pesos al Banco Santander (por acumulación de intereses) luego de cultivar en Melipilla maíz transgénico de Monsanto para ANASAC. María Elena Rozas comenta: “Lo ocurrido a este productor puede servir de ejemplo para centenares de pequeños productores agrícolas encandilados por promesas de grandes ganancias y trato justo, por parte de las empresas exportadoras de semillas transgénicas. Pero eso ocurre sólo al principio. La gran mayoría de los estafados no denuncia y se hace dependiente de lo que le ofrezca la empresa, que es cada vez menos. Y no hay muchas alternativas en el campo, no hay políticas públicas ni incentivos que favorezcan efectivamente la producción agroecológica; eso es lo que debemos cambiar”.
Pizarro proviene de una familia de agricultores de Los Andes (Región de Valparaíso), y por años trabajó con su hermano como hortalicero. Para sembrar transgénicos arrendó en Melipilla 33,07 hectáreas, que forman parte del fundo Rumay del empresario Manuel Ariztía (de la industria de Pollos Ariztía), para producir maíz transgénico para ANASAC (Monsanto). El “gran negocio” de los transgénicos ha sido para Pizarro prácticamente el fin de su vida como agricultor.
Nos explica: “Yo ahora soy un estudioso de los transgénicos, aprendo a través de Internet, y además he averiguado sobre Monsanto y su prontuario criminal.” Cuando tomó conciencia de lo que le había ocurrido, se dirigió a la Agrupación Ecologista de Aconcagua, organización de Los Andes que forma parte de nuestra campaña Yo No Quiero Transgénicos en Chile, estableciendo así contacto con RAP-AL Chile para dar a conocer su caso y denunciar a Monsanto.
Hoy José Pizarro está en la lista negra de la transnacional, y a su vez, para el agricultor, Monsanto pasó a la categoría de empresa corrupta, abusadora y depredadora. “Yo he visto que con el maíz transgénico había ratones muertos a la vera del camino, después que se comían los choclos”, denuncia.
En dos temporadas anteriores Pizarro había obtenido grandes ganancias con el maíz transgénico y la empresa lo consideraba un excelente productor. Nunca antes él se preguntó qué riesgos ambientales o comerciales podía correr tratando con Monsanto. “El año 2009 ellos quisieron hacer un experimento conmigo. Eran 12 agricultores los que estábamos sembrando en Chile ese tipo de maíz y sólo a dos nos hicieron sembrar hileras de hembras (de semilla transgénica) y machos (de semilla híbrida) en proporción 4:1; los otros productores sembraron en proporción 4:2. El SAG estaba a cargo de fiscalizar y en mi opinión es cómplice de la empresa, porque en sus informes anotó que yo había sembrado 4:2, lo que estaba a la vista que no era así. Según sus informes, pareciera que yo hubiera sembrado con las mismas instrucciones que les dieron a los demás productores. Pero no, yo sembré a ciegas, hacía lo que ordenaba la empresa, ni me fijaba en lo que escribía el certificador del SAG porque el contrato me obligaba a seguir estrictamente sus instrucciones.”
Entre las instrucciones del SAG está asegurarse que no haya maíz criollo cerca, porque podría cruzarse con el cultivo transgénico y afectar su multiplicación. SAG vigila que no se perjudique la siembra de transgénicos, pero al productor convencional de esa especie no lo protege nadie. Siguiendo las recomendaciones de Monsanto, Pizarro pidió a un vecino que había plantado maíz, que lo sacara. Pero se trataba de una persona mayor, que no aceptó porque quería tener sus propios choclos para humitas en el verano. El productor informó a la empresa y el agrónomo Francisco Araya Vargas, le ordenó “Tírale Roundup” (el herbicida que mata cualquier planta que no sea transgénica). Pizarro prefirió cortar de noche las panojas del maíz del vecino para que no pudieran dar polen y multiplicarse. Lo cuenta con vergüenza.
ANASAC Chile /Monsanto a través de su gerente Rodrigo Malagüeño, aseguró en el juicio que ningún multiplicador de maíz transgénico los había demandado anteriormente. En general sólo las grandes empresas pueden ir a arbitraje a través de la Cámara de Comercio. Pizarro, que no estaba dispuesto a arruinarse en silencio, se arriesgó. “De partida tuve que pagar $700.000 para que me atendieran y luego $4.400.000 para financiar al juez. Puse una demanda por $218.000.000 y el juez finalmente falló en mi favor pero sólo saqué $37.000.000 que es muchísimo menos de todo lo que he perdido.” Explica Pizarro: “Yo no recibí instrucciones adecuadas para la siembra y por eso la producción fue mala y por consiguiente la liquidación también. El precio se calcula sobre la base de la producción del mismo maíz por otros multiplicadores de la región del Maule, pero ellos recibieron instrucciones diferentes a las que me dieron a mí, y por eso produjeron mucho más que yo. Yo coseché 106.780 kg de maíz pero la producción real, seleccionada en la procesadora de Lo Espejo de acuerdo a los estándares requeridos por Monsanto, fue sólo de 38.509 kg”
La sentencia estableció que la empresa “incumplió una obligación de hacer, consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto, cayendo en incumplimiento contractual negligente”.
A Pizarro lo buscó Monsanto. Llegaron hasta el predio donde él cultivaba hortalizas en Melipilla y le dijeron que por satélite lo habían ubicado porque el lugar se prestaba para cultivo de maíz transgénico pues no había otro maíz convencional cerca. El primer año (2008) le regalaron la semilla transgénica y el Roundup. Pizarro sólo tuvo que comprar abonos e insecticidas. Incluso le pagaron el arriendo del predio. El sólo debía cuidar el cultivo. Le ofrecieron pagarle tres millones de pesos por hectárea. En 2009 también le dieron la semilla “pero el veneno lo compré yo. Estuve dos días sembrando y a pesar que yo tenía máquinas la empresa me obligó a sembrar con las de ellos, que son más nuevas, eso fue un gasto enorme”, explica el productor rural. Ese mismo año Monsanto compró la división de maíz y soya de ANASAC. Los productores recibieron una nota diciendo que en adelante, debían seguir las instrucciones de ANASAC Chile, es decir de Monsanto, el nuevo dueño. Pero para los efectos comerciales y legales, curiosamente Pizarro debió entenderse con ANASAC SA, cuyo gerente es Rodrigo Malagüeño, una estrategia para no figurar abiertamente en la querella.
El arbitraje de la Cámara de Comercio estableció que ANASAC/Monsanto incumplió su obligación “consistente en prestar los servicios de supervisión técnica de la siembra en forma diligente y dando estricto cumplimiento a las instrucciones del fabricante de la semilla Monsanto”, incurriendo en incumplimiento contractual negligente. La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó este fallo y no existen más instancias para este tipo de arbitraje. La sentencia de la Corte, firmada por Pilar Aguayo, Carlos Carrillo y la abogado integrante Claudia Schmat, también condenó a ANASAC a pagar los costos de la apelación.
José Pizarro concluye señalando: “Sólo quiero que otros campesinos no tengan que pasar por lo que yo viví. Yo nunca más voy a sembrar transgénicos”.EcoPortal.net
Urgente24
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sábado, 15 de febrero de 2014

Desarrollan veloz método de tratamiento para suelos contaminados

En la agricultura, los pesticidas son sustancias muy socorridas para eliminar la presencia de hongos, insectos, virus y otros agentes que amenazan la productividad de los cultivos. Sin embargo, el uso constante de estos agroquímicos no sólo puede causar daños a la salud, sino que contamina los suelos.
Por las razones anteriores, científicos del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (Cideteq) trabajan en el tratamiento de terrenos afectados por estos compuestos orgánicos.
La metodología diseñada por el doctor Francisco Rodríguez Valadez consiste de dos etapas. En la primera, conocida como lavado de suelos, el contaminante es extraído del suelo mediante una solución con un surfactante (químico que reduce la tensión superficial de los líquidos) que permite solubilizar una parte importante del pesticida presente.
En la segunda fase, el contaminante contenido en el extracto de suelo es degradado a través de la aplicación del proceso Foto-electrofenton (el cual genera radicales libres de hidroxilio con alto poder oxidante); de esa manera, el agroquímico puede ser destruido y convertido en subproductos de la oxidación, o bien si la oxidación es completa, en dióxido de carbono y agua.
El titular del proyecto señaló que para esta investigación utilizaron como contaminante el diuron, herbicida derivado de la urea (compuesto químico orgánico) que se emplea para controlar malezas en cultivos de plátano y caña de azúcar; este agroquímico se adsorbe persistentemente en el suelo con una vida media de hasta 11 meses. Se lo considera tóxico, pues al contacto provoca irritación en piel y mucosas.
El sistema de lavado que propone el doctor Francisco Rodríguez remueve más de 80 por ciento del diuron presente en el suelo en un periodo de 16 horas, mientras que el proceso de oxidación elimina prácticamente todo el contaminante presente en tan sólo 60 minutos.
Las muestras de suelos utilizadas para este proyecto se colectaron en terrenos aledaños a zonas de cultivo, donde suelen prepararse las formulaciones de agroquímicos para su aplicación.
“En conjunto, esta alternativa permite remover de manera eficiente el agroquímico en tiempos menores a 20 horas, por lo que puede ser atractivo para casos urgentes, donde se requiere resolver de manera rápida el problema de contaminación de suelos”, aseguró el científico de este Centro de Investigación Pública del Conacyt.
El método de tratamiento diseñado por Rodríguez Valadez también puede aplicarse a suelos contaminados con compuestos orgánicos, tales como hidrocarburos y pesticidas en general.
El investigador destacó que el proyecto aún se encuentra en etapa de laboratorio, por lo que no han realizado pruebas de fertilidad al suelo; sin embargo, resultados obtenidos con otras muestras permiten inferir que el suelo tratado se puede mezclar con materia orgánica para que sea cultivable.
El desarrollo de esta tecnología de tratamiento de suelos contaminados con fertilizantes fue financiado por los Fondos Mixtos del gobierno del estado de Chiapas y el Conacyt. (Agencia ID)

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miércoles, 12 de febrero de 2014

controlan mosca de la fruta en cultivos de naranja sin pesticida

moscaLa infestación de cultivos de naranja por mosca mexicana de la fruta y la cancelación de exportaciones de pulpa cítrica congelada que experimentó la empresa veracruzana Cítricos EX (Citrex), motivó a su área de investigación a crear una técnica eficaz en el control de la plaga sin usar pesticidas, así como a desarrollar un modelo matemático para pronosticar el momento en que el fruto es más susceptible al ataque.
Los estudios, realizados desde hace dos años, aunados a la asesoría proporcionada por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (Inifap) y el Instituto de Ecología (Inecol), “nos han permitido diseñar una estrategia de control que impide la presencia del insecto en la fruta”, informó la ingeniera Sofía Antonio Nemiga, investigadora de Citrex y titular del proyecto.
La técnica consiste en colocar trampas de mosca en el área de cultivo; se distribuyen 60 por hectárea en lugar de una por cada cinco hectáreas, como suele hacerse. “Usamos sustancias atrayentes de alta efectividad que se vierten dentro de botellas pet de 500 mililitros, a las que previamente se les realizaron perforaciones de 8 a 10 milímetros”, detalla Fortino Herrera Méndez, investigador de Citrex que también colabora en la investigación.
Enfatiza que estudios realizados en campo les permitieron conocer la distribución que le tienen que dar a las trampas dentro del huerto, pues hay zonas donde la mosca ataca más. En este sentido, Antonio Nemiga destaca que con esta técnica se ha logrado procesar fruta sin plagas ni pesticidas, con lo que Citrex ha restablecido las exportaciones y, al mismo tiempo, le es posible pagar un precio mayor a los productores por los cítricos que adquiere.
Respecto al modelo matemático, los investigadores indican que todavía se encuentra en fase experimental; sin embargo, en aproximadamente cinco ciclos agrícolas podrían completarlo para determinar en qué momento la fruta es más susceptible de ser infectada.
Cabe destacar que el desarrollo de este proyecto ha permitido la instauración de una red de estaciones climatológicas que permiten monitorear a insectos que atacan cultivos. A lo que se suma la capacitación a los productores, investigadores y estudiantes.
“La información sobre el método de control ya está disponible, por lo que los productores de cítricos pueden acercarse a nosotros en cualquier momento para obtener asesoría e implementar la técnica, pues además tiene la ventaja de ser muy accesible. La idea es seguir desarrollando alternativas para controlar a las poblaciones de mosca y que siempre puedan adoptarse y aplicarse sin generar una fuerte inversión”, puntualiza Herrera Méndez. (Agencia ID)

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martes, 11 de febrero de 2014

Diferencias entre agroecología y producción orgánica.


Podría pensarse en principio, que Agroecología y Producción Orgánica se refiere más o menos a lo mismo. Podría uno decir que es producción agropecuaria sin agrotóxicos. Y estaría en lo cierto.
Como producción orgánica, y por ende productos orgánicos, se entiende aquella producción o proceso productivo agropecuario y agroindustrial en el que no se utilizan determinadas sustancias que están proscriptas por un protocolo, que se rige de acuerdo a legislación vigente. Producir en forma orgánica es, entonces, producir de acuerdo a un determinado reglamento.
La reglamentación y la certificación orgánica hacen hincapié en la seguridad del consumidor y del medio ambiente. Se busca la obtención de un producto química y bacteriológicamente sano –hago la salvedad porque puede entenderse “sano” desde una concepción más integral- que haya sido producido sin afectar al medio ambiente con residuos tóxicos y que no implique riesgos para la salud del consumidor.
Se puede cultivar orgánicamente frutillas, algodón, trigo, aún en monocultivos; se puede aplicar agroquímicos –hay una larguísima lista de productos comerciales aprobados- a condición de que no estén prohibidos por las reglamentaciones, porque no causan daño ambiental ni son riesgosas para la salud del consumidor.
Así es que se puede tener un monocultivo de 40 has de frutillas, al que se le aplican muchos productos comerciales (hormonas, sales minerales, promotores de floración, aminoácidos, extractos vegetales) y ese cultivo certifica como orgánico si está dentro de los límites de la normativa. Doy el ejemplo de la frutilla porque conozco un caso concreto como el descripto.
La agroecología es un planteo mucho más amplio, con una mirada integral sobre el ecosistema. La agroecología plantea la producción agropecuaria a partir del diálogo de saberes entre la academia y el campesinado; entre la tradición y los conocimientos científicos; buscando las tecnologías que permitan producir en forma sustentable y saludable de acuerdo a los dictados de la naturaleza; respetando la diversidad biológica y cultural. La agroecología es eminentemente local; no puede dictarse universalmente un reglamento para el cultivo agroecológico.
Pero sí hay criterios muy claros a seguir. En la agroecología tampoco se utilizan productos químicos de síntesis; también se protege la salud del ecosistema y de los consumidores; pero se entiende como SANO, a un producto sin tóxicos, sin sustancias dañinas, sin energía negativa, sin una historia dañina; un producto concebido, producido y consumido en un agroecosistema y un entorno social saludables. SANO y SALUDABLE tienen para la agroecología un componente holístico que va más allá de las determinaciones de laboratorio.
No se puede cultivar solamente algodón, o maíz, o frutillas agroecológicamente. Sí se puede diseñar y cultivar un agroecosistema que produzca frutillas, algodón, maíz… y muchísimas cosas más. Porque agroecológica es una chacra o finca, no un cultivo.
Los productos agroecológicos son orgánicos casi indefectiblemente, aunque se dan casos de ciertas prácticas agroecológicas vedadas por las reglamentaciones de producción orgánica. A la inversa, no ocurre lo mismo: muchísimos productos orgánicos no son agroecológicos. Lo orgánico mantiene casi siempre la misma lógica mecanicista, materialista, reduccionista que el resto de la agricultura “moderna”.
Así, existe un enorme mercado de productos aprobados para la agricultura orgánica; en muchos lugares los productores orgánicos “importan” a sus fincas estiércoles, abonos orgánicos, residuos vegetales, lo cual no tiene nada de ecológico. Hay marcas especializadas en proveer insumos para la agricultura orgánica, desde semillas hasta empaques.
En cambio la agroecología plantea el uso de recursos de la propia finca, disminuyendo en todo lo posible la dependencia de insumos externos; y en consecuencia, no existe un mercado de “insumos agroecológicos” ni cosa parecida. La lógica agroecológica está lejos del mercado.
Finalmente, hay un componente en las reglamentaciones de producción orgánica que es para-arancelario; los países del norte buscan la manera de limitar las exportaciones desde el sur, reglamentando de manera que sea más fácil seguir las normativas en los climas templados de norte América, Europa y Japón que en el trópico latinoamericano, africano o indio.
Un ejemplo concreto de esto último es la prohibición, en la mayoría de las normativas, del uso de sales minerales de micronutrientes, naturalmente deficientes en los trópicos, sobre todo cuando se ha trabajado con técnicas de agricultura modernizada durante algún tiempo.
Resumiendo:
La producción orgánica es un modo de producir que busca la preservación del ambiente y el cuidado de la salud del consumidor; puede ser más o menos materialista, más o menos mercantilista, más o menos comunitaria en su mirada.
La agroecología es una propuesta metodológica de transformación social, que plantea modos de producción, transformación y consumo que respeten la diversidad natural y social de los ecosistemas locales y aseguren la sustentabilidad. Es siempre solidaria, comunitaria, local, ecosistémica en su mirada.
Por ello es más fácil exportar productos orgánicos que productos agroecológicos. Gastar más energía en el transporte que en la producción cae afuera de la lógica agroecológica, es casi un absurdo.
Agroecología y producción orgánica.
Una mirada para el debate.
Ing. Agr. Luis Skupieñ

domingo, 22 de diciembre de 2013

tecnologia agricola libre, reciclable y hecha por tus propias manos


Open Source Ecology otro triunfo más de la inteligencia colectiva, que nace con el objetivo de facilitar la construcción de herramientas agrícolas mediante el uso de diferentes plataformas, wikis, blogs o videos muestra como podemos crear y fabricar tractores o hornos de pan.
Open Source Ecology es una red de granjeros e ingenieros que han impulsado desde hace dos años la iniciativa Global Village Construction Set. Plataforma que mediante el software abierto y la filosofía del bajo coste busca mostrar y enseñar de forma colaborativa, como se pueden crear 50 máquinas industriales de forma fácil y amena.
Gracias a esta iniciativa están creando todo un conjunto de recursos que permitan desarrollar por uno mismo máquinasindustriales , entre ellas tractores u hornos de pan y mostrándonos mediante diferentes soportes como wikis o blogs como se pueden hacer por uno mismo. El principio por el que se basan es el de do it yourself , consideran que si muestran la forma de cómo hacerlo, cualquiera que tenga interés puede hacerlo. La web http://opensourceecology.org/index.php se entiende como ese espacio virtual desde el cual pueden compartir la información necesaria para rediseñar, reparar e imaginar las máquinas industriales. Asimismo a través de esta iniciativa buscan una mayor capacidad de gestionar la autosuficiencia, sin depender de las grandes compañías, lo que facilita una disminución de gastos para el granjero.
Las herramientas que usan son:
Las wiki
Uso de vídeos
Uso de foros
En cuanto  la colaboración, lo que buscan es que esta venga en función de las posibilidades de cada uno, por supuesto, de cara a la autogestión del proyecto, necesitan aportaciones económicas, tanto de forma regular como esporádica. Pero también buscan personas que escriban contenidos en la Wiki, que generen vídeos, etc.
Desde aquí, podíamos intentar lanzar una red de personas que se encargasen de traducir los vídeos para que aquellos que no saben inglés puedan disfrutar de esta iniciativa, que puede ayudar a mitigar las maltrechas economías agrarias. ¿Que os parece? ¿nos anímanos?

lunes, 16 de diciembre de 2013

Razas de ganado en extinción



Se deben preservar las razas de
ganado, según la FAO.
LA PRENSA/ARCHIVO

Alrededor del 22 por ciento de las razas de ganado del mundo está en peligro de extinción, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que urgió ayer en Roma a los países a que tomen medidas para preservar la diversidad ganadera de cada región.

Según un comunicado difundido por la FAO, la sede de este organismo en la capital italiana alberga entre ayer y mañana viernes una cumbre en la que participan representantes de casi cien países que buscan soluciones y analizan los resultados del Plan de Acción Mundial sobre los recursos zoogenéticos, adoptado en 2007 para fomentar la biodiversidad ganadera.

Ayer se presentaron los resultados en ochenta países de la aplicación de este proyecto, que tiene como objetivo impulsar el mantenimiento de las razas autóctonas de ganado vacuno, ovino y caprino, entre otras. Se trata de conservar el mayor número posible de razas locales, ya que muchas de ellas son resistentes a males como la sequía, al calor extremo o las enfermedades tropicales que pueden hacer estragos entre las cabañas de animales.

Por ello los responsables de la FAO consideran que las razas autóctonas de ciertas zonas tienen “un gran valor potencial” y que deben ser preservadas.

ASI LO ESCRIBIO AL PRENSA, MANAGUA NICARAGUA.

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domingo, 1 de diciembre de 2013

SEMILLAS DE LIBERTAD (SEEDS OF FREEDOM)

La historia de la semilla se ha convertido en una de las pérdidas, el control, la dependencia y la deuda. Ha sido escrito por aquellos que quieren obtener beneficios vasto de nuestro sistema alimentario, no importa cuál sea el costo real. Es hora de cambiar la historia. Producido por la Fundación Gaia y la Red de Biodiversidad de África, en colaboración con MELCA Etiopía, Internacional Navdanya y GRAIN. Más información en seedsoffreedom.info